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Foto principal: REUTERS/Anderson Coelho
La Amazonía brasileña, en Belém do Pará, acoge la 30ª Conferencia de las Partes de la ONU sobre cambio climático (COP30), espacio global que marcará la acción climática de los próximos años. Tras más de una década, la COP regresa a América Latina, a una región clave para el equilibrio del planeta. Desde allí, los pueblos envían un mensaje claro a los tomadores de decisión: la respuesta a la crisis climática debe ser inmediata.
Las voces de comunidades indígenas, mujeres, juventudes y ecologistas de todo el mundo se hacen sentir, mostrando la diversidad y los desafíos de una región que, aunque no causó la crisis, sufre sus impactos extremos.
Pérdidas y daños: un tema clave sin acuerdos
Uno de los temas más complejos e inciertos es la financiación de las pérdidas y daños, que aún carece de acuerdos y definiciones claras. Esta falta de claridad amenaza con frenar los avances en adaptación, mitigación y reparación de daños climáticos, especialmente en un contexto donde las desigualdades ambientales se profundizan.
Paralelo a las negociaciones, organizaciones y colectivos ecologistas han organizado diálogos y actividades públicas, como la Cumbre de los Pueblos y la Marcha de los Pueblos, para exigir la protección de la Amazonía y compromisos reales de los responsables de la crisis.

Con la COP30 ya en su recta final, se esperan los debates entre representantes de los Estados para buscar consensos. El medio digital La Nación informó que se ha redactado un borrador de acuerdo de nueve páginas, que aborda los puntos centrales de la conferencia.
Según el medio, Brasil “resumió los temas en cuatro apartados: cómo aumentar la ambición climática, cómo financiarla, qué hacer con las medidas comerciales unilaterales y cómo mejorar la transparencia”. Se espera que este miércoles el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, intervenga nuevamente en las negociaciones.
París+10: la promesa que aún no se cumple
La COP30 se realiza justo cuando se cumplen 10 años del histórico Acuerdo de París, alcanzado en 2015, que determinó limitar el calentamiento global por debajo de 1,5 °C y la creación de la Agenda de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Diez años después, y tras dos de los años más cálidos de la historia, expertos y activistas alertan que el planeta se acerca a un punto de no retorno. Por ello, urgen decisiones y acciones concretas orientadas a la mitigación, la adaptación y la protección de ecosistemas.
Financiamiento climático justo para los países más vulnerables
En una semana crucial para la COP30, los pueblos latinoamericanos piden a los tomadores de decisión que los recursos destinados al financiamiento climático no se traduzcan en deuda para los países más afectados. Exigen apoyos concretos para adaptación, resiliencia y protección de ecosistemas.
La reparación climática, advierten, no puede esperar más. Debe considerar no solo los daños materiales, sino también la cultura, los saberes y la cosmovisión de las personas más afectadas, a quienes debe reconocer como sujetas de derecho y no como “beneficiarias” de los fondos.
La COP30 representa una oportunidad histórica para traducir los compromisos globales en acciones clave que protejan ecosistemas, fortalezcan a poblaciones vulnerables y aseguren la continuidad de la vida en el planeta.