Dedicamos esta publicación a las mujeres que construyen historia. A diario, van tejiendo hilos de esperanza, colectividad y protección del territorio. Todas nos invitan a seguir caminando juntas para cuidar y defender la vida de todas las especies. Que sus voces y sus historias poderosas nos acompañen a seguir construyendo una sociedad sustentable.
Luz de María Hernández
En su memoria están los árboles de mangle que abrazaba cuando era una niña. Su amor por la naturaleza y la conciencia que fue floreciendo inspiró a Luz de María Hernández -residente del cantón Metalío, Sonsonate, al occidente de El Salvador- a unirse a otras mujeres y hombres para proteger el bosque salado.
En colectivo, alumbran el camino de otras personas que se han ido sumando a iniciativas ambientales en la comunidad. Construyen conocimiento entre todas/os, a través de formaciones, así van creando alternativas para proteger el territorio y los cambios se notan. “Lo que me inspiró a sumarme es tener un entorno más bonito. Me ha impactado el cambio que se ve donde hemos trabajado”, sostiene.
Desde los espacios locales en los que participan, MESAMA y ASPROFEMA, junto a la UNES, tejen esfuerzos, ante los efectos del cambio climático, y dialogan con otras instancias para cuidar el territorio.
La gobernanza local “es importante, porque hay cosas que pasan nuestro alcance y se necesita el acompañamiento de las instancias” del Estado.
Para Luz, trabajar en colectivo y ver los resultados es una gran satisfacción.
“Miremos a nuestro entorno, poder dejar un mañana mejor, un planeta mejor, dejar esa huella, que una vez nuestros abuelos nos dejaron tierra, árboles, fauna y flora. Hay que luchar para ver un pulmón aquí en la tierra, para tener agua y alimentos”, exhorta.


