«Las mujeres, sufren más las consecuencias del cambio climático y por los conflictos socioambientales, especialmente las que viven en el área rural», según el Diagnóstico comunitario de conflictividad socioambiental de las cuencas Sensunapán y Banderas.
Según la investigación, «la conflictividad socioambiental agudiza la brecha de género, especialmente para las mujeres rurales de las cuencas, porque dificulta sus medios de vida tradicionales y les demanda más tiempo para el trabajo de cuidados».
Además, revela que las condiciones climáticas, el acaparamiento de biene natruales por parte de privados o corporaciones y la precarización laboral «meman la independencia económica de las mujeres».
Frente a esta realidad, entre otros, el Diagnóstico recomienda al Estado «abrir espacios de participación real para las mujeres donde sean partícipes en la gestión de su territorio, destinados a construir alternativas y políticas públicas que reduzcan la brecha agravada por la conflictividad socioambiental».
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